EDITORIAL (nº 0, 2012)

La tradición castellológica en nuestro país ha impuesto barreras metodológicas que poco a poco se van rompiendo. Hasta hace relativamente pocos años tan solo se concebía un acercamiento al estudio de la fortificación desde el análisis documental, tipológico o, a lo sumo, desde la historia del arte. De igual modo, tan solo se entendían como fortificaciones las edificaciones medievales o de cronología posterior, a las que se dotaba de un significado meramente político y defensivo.

Afortunadamente, en los últimos tiempos estas ideas han ido cambiando, y ya nadie pone en duda la necesidad de incorporar un acercamiento arqueológico al estudio de un castillo, el carácter de fortificación de las motillas de la edad del bronce o el factor simbólico de una muralla.

Sin embargo, aún hoy, a pesar del uso exacerbado del término “interdisciplinar”, la variedad de enfoques en el estudio de las fortificaciones y, lo que es más importante, la combinación de ellos con un fin común, se mantiene más en el plano teórico que en el práctico.

Es en esta coyuntura en la que nace esta nueva revista Cuadernos de Arquitectura y Fortificación, con el ánimo de convertirse en el punto de encuentro de todos los actores que intervienen en su estudio. El objetivo es el de contribuir a la renovación de los métodos de investigación, así como a la difusión del conocimiento generado, sin plegarse a enfoques tradicionales o tendencias historiográficas, sin más límites que los impuestos por la propia investigación.

Arrancamos en un momento complejo, de crisis, en el que las cortapisas económicas se encuentran disparadas. En este sentido queremos aprovechar la ocasión para agradecer a Ediciones de la Ergástula su apoyo y confianza en un momento tan complicado.

Pero es también un momento propicio, en el que puede apreciarse el creciente interés y demanda de información del gran público sobre la fortificación. Los diferentes actos celebrados este año que ahora concluye con motivo de la efeméride la batalla de Las Navas de Tolosa, o la redacción del nuevo Plan de Arquitectura Defensiva son pequeñas muestras de que también la Administración responde ante la imperiosa necesidad de conocer y proteger esta parte de nuestro patrimonio.

 

Gonzalo López-Muñiz Moragas

Director de CUADERNOS DE ARQUITECTURA Y FORTIFICACIÓN