EDITORIAL (nº 3, 2016)

Hace cuarenta años vio la luz la obra Contra el método: Esquema de una teoría anarquista del conocimiento, en la que el filósofo de la ciencia Paul Feyerabend atacó los principios del método científico y abogó por la inclusión de otros factores, como los irracionales, en la investigación científica, liberando en su opinión de obstáculos al conocimiento. Las afirmaciones de Feyerabend han sido discutidas y criticadas en los últimos años. Sin embargo, algunas de sus ideas pueden ser rescatadas a la hora de abordar la conformación de una metodología científica para el estudio de las fortificaciones. La mal llamada “castellología” sufre un grave problema en este sentido. A pesar de las constantes llamadas a la implantación de una metodología unificada que permita abordar el estudio de fortalezas de toda época, lo cierto es que nos encontramos muy lejos de obtener resultados positivos. La aplicación de sistematizaciones que buscan dotar de una base científica y racional al estudio de un hecho material tan complejo y diverso como es la fortificación, puede conllevar un exceso de rigorismo y la simplificación de la realidad histórica y constructiva de una fortaleza. Así lo expresó el propio Feyerabend al decir que “la idea de un método que contenga principios firmes, inalterables, y absolutamente obligatorios que rijan el qué hacer científico tropieza con dificultades considerables al ser confrontada con los resultados de la investigación histórica”. La construcción del discurso científico se hace más difícil según nos alejamos de la fortificación moderna y sólo se puede construir desde el estudio de los vestigios.

Las disciplinas científicas que confluyen en el adecuado y correcto estudio de una fortificación son el germen de un método de estudio que está en vías de formulación. Los resultados obtenidos por cada una de estas disciplinas permiten comprender de forma global una fortaleza, pero siempre que su trabajo se considere dentro del marco de equipos interdisciplinares, en los que no haya jerarquías impuestas por la tradición o por las falsas creencias sobre sus capacidades. Feyerabend hablaba de que la investigación histórica podría alterar el discurso científico aportando una indiscutible e incontrolable diversidad. Hace unos años, uno de los principales expertos en fortificación de este país lo definió de manera más sencilla y magistral: “Cada castillo es un mundo”. Queda un interesante y largo camino por recorrer. En esta búsqueda de una ciencia “castellológica” los espacios abiertos de debate y confrontación de ideas son cada vez más necesarios. Y desde Cuadernos de Arquitectura y Fortificación esperamos aportar nuestro esfuerzo en esta necesaria búsqueda. La calidad de los artículos publicados, así como la inclusión de nuevas secciones como las reseñas bibliográficas, han permitido la reciente incorporación de la revista en nuevos índices, reforzando así nuestro compromiso con nuestros lectores y con la calidad de nuestros contenidos.

Gonzalo López-Muñiz Moragas

Director de CUADERNOS DE ARQUITECTURA Y FORTIFICACIÓN